3 errores de inicio sobre las startups en España a evitar al emprender


El fenómeno startup es cada vez más grande, y eso que solo está empezando. Así que no es extraño que estés pensando en tu propia idea para una compañía. Ya seas un Milennial, un Gen X, un Baby Boomer o cualquier otra generación una startup puede ser una opción muy atractiva por varias razones. Para ayudarte compartimos contigo cinco verdades sobre las startups en España que te pueden marcar la diferencia.

#1 – La idea no vale nada, aprende cuanto antes

El neófito en el mundo startup suele pensar que la clave es la idea. Esto hace que no esté dispuesto a compartir su idea de negocio con nadie, que se dedique todo el tiempo a pensar sobre la idea en abstracto y que piense que en cuanto la ponga en práctica se convertirá en el próximo Bill Gates. Este es el mayor error con el que todos hemos empezado. La realidad es que la idea no vale nada en aislado, y la mayoría de los grandes hits del mundo startup empezaron con una idea distinta de la que luego triunfó. La reacción ante esto suele ser el sentimiento de “genio incomprendido”, tengo el siguiente Google y no se enteran. No caigas en eso que solo te hará perder el tiempo y quemarte.

No te enamores de la idea. Enamórate del problema que quieres resolver e investígalo. Habla con la gente que ya está trabajando en ello, aunque te parezca mentira no son tus competidores sino tus socios y los que mejor te van a entender. Típicamente te enterarás que tu idea ya se ha probado muchas veces y no ha funcionado o que ya hay una compañía que lo hace, o que los clientes no le dan ninguna importancia al problema que quieres resolver. Muchos problemas se mueren en la investigación, no te deprimas has aprendido y te has ahorrado muchos disgustos.

Después de investigar trata de aprender más lanzando un mínimo producto viable lo más mínimo posible. La triste verdad es que la mayoría de los productos mueren porque nadie los mira. Conseguir una web o una app a la que vaya gente es muy difícil (no hablemos ya de que compren), eso es mejor aprenderlo en una semana habiéndose gastado 300€ que en seis meses gastando 20.000€. Con lo que aprendas podrás adaptar el producto y construir lo que realmente quieren.

El “Lean Startup” de Eric Ries debe ser uno de los libros que más dinero y disgustos han ahorrado. No dejes de pasar por ahí, el retorno de la inversión es brutal.

#2 – Los errores de partida son los más caros

El siguiente error típico es olvidarse de que lo que estás creando es una empresa que aspiras a que valga mucho al futuro. No constituirla o hacerlo de cualquier manera, tener un reparto accionarial más basado en el buenismo y no en la contribución, no crear un pacto de socios que permita sacar a alguien de manera ordenada… Errores de partida que todos cometemos y que luego se pagan muy caros, típicamente con la muerte de la empresa o algún disgusto grande.

Empieza por tener una discusión abierta y difícil entre los fundadores. Quien está poniendo qué en términos de dinero, esfuerzo y capacidades. Repartir a partes iguales es una mala idea en el 99,99% de las ocasiones, porque para lo único que sirva es para no discutir al principio. Pero es mucho peor discutir luego cuanto lo que tienes ya vale dinero. Un “divorcio” de socios de startups es tremendamente típico y si no es amistoso o tiene un pacto de socios claro (el equivalente a un acuerdo prematrimonial) normalmente matará la startup.

Así que cuando hayas investigado el problema contrata a un buen abogado que sepa de startups y que te pueda ayudar a estructurar tu empresa y a hacer un pacto de socios. También necesitas una gestoría que te lleve los libros y te pueda asesorar fiscalmente. Un tercero también te puede ayudar a tener la discusión sobre participación de manera más fácil

#3 – Tienes al menos un 70% de posibilidades de fracasar

Un mito típico es que si te esfuerzas mucho la startup funcionará. Esto no es así. Desde luego si no te esfuerzas no hay duda de que fracasarás, pero la mayoría de las startups fallan a pesar de esfuerzos inhumanos de los fundadores.

La matemática es simple según Angel Investing de David Rose. Aproximadamente el 20% de las startups consiguen financiación inicial más allá del fundador y familiares o autofinanciarse para crecer. De esas el 50% cierra perdiendo la mayoría del capital, el 20% consigue devolver el capital inicial y solamente el 30% consigue un retorno de la inversión. Por lo tanto aunque estés en el 20% de startups mejores sigues teniendo un 70% de posibilidades de fracasar.

Eso si, pueden tener muchísimo retorno. Los millonarios de las startups no son una especie mitológica sino una realidad. Además, la mayoría de los que han pasado por una coinciden que una startup es una de las mejores formas de desarrollarse profesionalmente.

Por lo tanto, cuando creas una startup parte de la base que lo normal es que fracases, pero que te vas a llevar un master y que puedes llegar a hacer mucho dinero. No pongas en riesgo tu familia o tu salud, que solo hay una y no merece la pena. Planifica como vas a utilizar tu experiencia una vez que fracases. También considera sumarte a un proyecto que ya esté en marcha como alternativa a crear uno tuyo. Puedes aprender muchísimo, tiene algo menos de riesgo (los emprendedores con experiencia tienen más tasa de éxito) y la necesidad número uno de las startups es el talento.

Todos estos puntos son especialmente importantes en España. Aquí nos fiamos poco y nos encanta hacer el papel del genio incomprendido al que no le dan dinero porque no tiene contactos. No nos gusta hablar de dinero para definir bien el reparto accionarial y no nos gusta gastar en servicios profesionales para empezar con buen pie. Finalmente, tenemos una relación compleja con el fracaso. Hay que asumir que vamos a fracasar, y luego intentar lo mejor.

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